miércoles, 2 de marzo de 2011

TRANCA.

Vas escuchando Boom Boom Kid en una bici rosa hasta la Bond Street, e inevitablemente te sentís otra vez con 15 años, desconociendo el amor y pensando en rendir materias para pasar de año, pero los espejos son traicioneros y el cuerpo también: bienvenidos a los 21, ni tan jóvenes, ni tan viejos, ni tan infantiles, ni tan maduros.
ESTO APESTA, pero se siente bien de todos modos, siempre que me quede el alma y las mismas carcajadas de cuando estaba en jardín de infantes jugando a la mancha y ensuciándome con chocolatada. Esos chicos que te miran con ojos grandes ya no tienen nombre, son un garabato en una cartulina agarrada con alfiler de gancho, pero ahí están todos en la plaza, fumando y tomando, pasando enero, matando febrero, llegando marzo.
Nuestro maremoto es colectivo y asesino, hasta casi placentero, no es tan malo después de todo revolcarnos en el césped mirando el sol cambiar y nosotros un poquito más arrugados cada año. Quizás con el tiempo te termines encariñando con mi celulitis, y yo con tus problemas de erección, y la vejez no estaría tan mal después de todo. Siempre te quedan los arcoiris y los atredeceres rosados para mirar tomando té de carmelo, llamando a un perro, jugando a las cartas o escuchando canciones viejas en las radios nuevas. Bueno, no estaba tan mal la vida después de todo.

2 comentarios:

  1. Así vino Arcoiris y compuso "Mañanas Campestres"

    Creo que es una de las mejores cosas que has escrito. Aguante conocerte, María. Posta, está buenísimo.

    ResponderEliminar
  2. No se porque siempre es como un flash del pasado acordarse de nekro, aunque siga vigente. Esta buenisimo lo que escribiste!

    ResponderEliminar