Me siento fatal tras asesinar la calma, me siento genial tras comprar el cielo, soy dueña de la hiperquinesis que me apodera y en el agua solo cuanto círculos voluptuosos que me tumban contra el suelo.
Tiempo hecho de brizas, altas temperaturas, veranos asesinos y amores clandestinos, la regla número uno siempre será la tercera, o la cuarta, o simplemente nula porque acá nuestras cabezas no procesan la norma.
Mi espacio minúsculo hecho de un composé de sombras aburridas pero coloridas, cuentos naif para antes de irme a dormir o golpes duros de las ténebres pesadillas venidas de otro mundo.
La canción que se diluye de fondo, el acróbata practicando su último salto, antes del suicidio siempre te queda recordar, arrepentirte en un divague y acordarte justo en el preciso instante en que tu corazón deja de bombear.
Cada muerte tiene un poco de suicidio, un poco de asesinato, pero no existe la muerte natural, de eso me quedé bastante segura después de haberlo pensado por largas horas en el cordón de la vereda sola y aburrida. No son esas cosas que valgan la pena saber por qué, solo le sentís, y hay pájaros dentro de nuestros pulmones. Otra vedad incuestionable.
Me tomo la molestia de construir el mundo que más me agrade, para que sea más amarga la lágrima que te quema el ojo cuando mirás el pavimento hirviendo y los autos ruidosos. Me tomo la molestia de ser cada día menos interesante para que nunca más nadie golpee las puertas del amor.
Cada día practico una sonrrisa nueva para cada noche terminar odiándome otra vez, somos seres fotosensibles y en esta época del año las estrellas están hechas de cuchillas y mercurio tóxico, que viaja entre los peces, que nos deja luminosos, salerosos, apestosos.
Santa Virgencita de los Jóvenes Desolados, danos una ayuda, me arrodillo, colecciono todas las estampitas, ya colgué rosarios que brillan en la oscuridad en el espejito del auto, y tengo un par más tirados por la casa, tengo la espiga de San Cayetano pegada en la heladera, y muchas cruces adornando mi biblioteca, en mi billetera tengo más fotos de santos que de mi familia, y una vez al año voy a misa aunque no entiendo ni una plabra, Santa Virgencita de los Jóvenes Desolados, sálvanos, danos TV, danos ignorancia, danos amor sin arrogancia, danos escobas para limpiar las casas de nuestros maridos, un equipo de la B que en 5 años ascienda a la A, por favor, Virgencita, dame el futuro que todos queremos tener.