No puedo vivir en una habitación mirando el cielo en la ventana estrellas de nicotina parpadean entre el humo de la peste las cuatro paredes que nos protegen de la gente el humano ser irreal cargado de ficciones algo se escapa la ciudad titila tibia como caldo entre las manos como sudor entre los cuerpos las pastillas que se drenan por el baño y los gritos de los que se dejan morir en las veredas mi casa clase media es un diminuto cubículo que nos ilumina con su sombra como para evitar pensar en que todos ellos siguen vivos están ahí acechando esperando un fatal error una corrida inesperada un final inconcluso del cual sujetarse y escupir sus nuevas partes trocitos de huesos viajan despedidos en un taxi nocturno todavía queda sidra en la heladera y sus ojos solo brillan por el agua con la galaxia rígida que nos aplasta de a poquito hasta robarnos el último respiro, la última canción de la noche.
Programación de diciembre de 2018
Hace 7 años

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