Nada duele más, aterra más, que el amor. Todo te hace llorar, cada vez menos cosas te hacen vibrar. Todo duele. Todo duele más. Todo quema más. Explota la energía adentro de uno, explota, arde, nos hace fuego, y ardor. Todo es fragilidad, una soga convertida en hilo, una fuerza cubierta de pánico, y la gente que se vuelve aterradora, todo el mundo se vuelve aterrador, todos los lugares se vuelven aterradores, todo nos da miedo ahora, ya no soy nada en mí. Nadie sobrevivirá a esa tormenta inmensa del odio, un eclipse, es la embriaguez y la resaca sin cura, la forma más cruel de suicidarse, la forma más bruta de estar muerto con la apariencia más vívida del mundo. Todo es demasiado, todo es demasiado.