Detesto profundamente ese imperativo existencial de que a todo el mundo le guste los simpsons, y detesto profundamente ese infalible momento en toda reunión social en que las personas empiezan a recordar capítulos de los simpsons y repetir sus lineas de diálogos. También me genera bastante nausea esa compulsión social por comparar cualquier situación con un capítulo de los simpsons, y nada me parece más patético, forro y pelotudo que la pregunta "¿Te gustan los simpsons?"
Amén.
(Crónicas de una mujer conchuda)

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