jueves, 25 de marzo de 2010

alzheimer salvador

Esto es ensimar cosas sobre cosas, ensimar gente sobre gente, la pintura sobre la pintura, todo el tiempo, todo pasado es peor, todo pasado es salvador, cuando no me quiero acordar de algo me acuerdo de lo otro y para olvidar lo otro me acuerdo de aquello. Y así nos va, más cerca del alzheimer que de la salvación.

vegetando

y cuando todos se van
(ergo nadie está)
así, sentada, tumbada, acostada, arrucada, a la sombra de una sombra misma, que en su intento de ser sombra solo se oscurecía, mientras el viento movía hojas, ruído, música, la celesta, aviones sobre oídos, pensamientos sobre fluídos.
Oxígeno anulado, los mortales que lo han robado, visitantes indeseados, la sorpresa tortuosa, la mentira es la constante de este nuevo perfil de la vida.
Un desarraigo sorpresivo, una enumeración intermitente de falencias de la existencia, como escucharte decir soyyo al otro lado de mi lado, como ver números extraños en el teléfono o percibir ese costado triste de las mañanas más radiantes, como cuando ya no me quedaba nada y todo parecía perdido, como cuando el café sabía a llanto o el mate a dolor de estómago. Como cuando abrir la heladera a las nueve AM era razón suficiente para desarmarme en mil pedazos, y pensar...
si me acostara
(otra vez)
despertaría y todo habría sido un mal sueño (yo nunca salí del sueño)
hoy son:
mañanas nulas y vacías, sabor a cerveza por la mesa
líquidos viejos en vasos plásticos
la vereda azulada
el aire húmedo de la madrugada
bondis vacíos
letras raras, miradas hostiles.
Quisiera dejarme caer sobre mi taza de té o sobre un montón de animalitos de felpa y no escuchar nada
distancia oportuna, escape adecuado, precaución, alerta
¡No se debe jugar ahora!
se pincha la pelota roja, pic pic pic pic (en degradé)... me siento sobre el cordón dibujando nada en el polvo con una ramita, esperando algo o alguien, un suceso que nos salve a todos de una vez, porque esto de estar así
vegetando
anesteciando las voluntades para evitar calamidades...
es como una especie de estado hartante, casi insano cuando a momentos parece lo mejor, parece lo mejor, parece lo mejor...
parece
pero NO.

domingo, 21 de marzo de 2010

+

la orina del mundo es en mí una pecera
nadar sobre la superficie
nadar dentro de ese universo amarillo
ácido
ardiente
tibio
caliente
desde un lugar priviliegiado
pequeño, confortable, donde puedo ver todos los penes y todas las vaginas
habidas, y por haber, habiendo y habridas, o abiertas, o erectas
del cosmos
marea maravillosa de las pequeñas miserias diarias
el boletín informativo de la degradación huamana
la inmundicia
como triturarse los nervios golpeándome la cabeza mil veces
quizás alguien pueda explicarlo, de un modo, u otro
¿Qué pasa?
Una torre creciente de veranos congelados
Como la postal que nunca se imprimió:
sobre el suelo, el sol, y nada para pensar.
Estado resignado, sofocado, ni siquiera me tomo la molestia de perder la paciencia
por qué ya me cansé de perderlo todo
quizás un diminuto recuerdo de uno mismo
naufragando cada vez que me despierto mareada en las mañanas de resaca infernal
Algún tipo de extraño vicio altruista, como consuelo del alma, el ego en la entrega
la entrega inútil
de nada sirve servir
porque nada te sirve después
yo creo en las mentiras porque de ellas alimento mis verdades.
y punto.
y desconsuelo, pero alivio, seguro, en pensar ese viejo asunto del karma.

viernes, 19 de marzo de 2010

los suicidas temerosos

Hay palabras en los árboles que no podemos negar, hay canciones que se escuchan que no podemos silenciar, un rumor sobre la tierra, clava las uñas en nuestras cabezas, se nos cansa el alma de no tener nada. Hoy tenemos tan césped para besar. Tan poco cielo para inhalar.
La gran conjunción humana, un camino de celofán, hay cosas turbias en los ojos de la gente y me estremece.
Crecen los picotasos sobre las pupilas, nos desgarran los párpados y nos desintegran el paso, alguien debería estar avisándonos que este es un nuevo tipo de final triste, catastrófico, inevitable.
Tan dura la victimización, pensarlo, de todos modos siempre queda un poco de salvación. A la noche, en los sitios que solemos frecuentar, en el suelo o en una madera vieja y dañada, tomando conversando, fumando, nos miramos a los ojos y todos sabemos a dónde nos estamos llendo. Nos miramos a los ojos y todos sabemos por qué estamos sufriendo. Nos miramos a los ojos y sabemos por qué, de todos modos, aún podemos seguir riendo.
Hay veranos eternos pululando sobre nuestras cabezas, soles tibios sobre arenas que se mezclan en mareas inocuas, la fusión perfecta de otra dimensión y la tortura de un mundo que no tiene nada, nada, ya no tiene nada para saborear.
Entre las piernas del universo somos solo un montón de esperma esparcido, la acabada final del peor historial, una nota al pié de página de un libro que nadie leerá, los millones de poemas que se ahogarán en esta gran vulva ¿Quién podría hacernos heroes a nosotros que vinimos a destronar a los que ya existen?
Quizás el pliegue se haga llano, quizás el vidrio nos desmenuze hasta hacernos partícula, partícula de cristales que se atraviezan entre sí, se chocan, se arruinan, se rayan, tiempo dañado en relojes destrozados.
Otra vez pasa el bondi, soy de los tontos que creemos que en cada viaje a cualquier sitio en cualquier momento puede pasar algo fantástico. Salvavidas para el coste crítico.

miércoles, 3 de marzo de 2010

mala cabeza de las altas temperaturas de fiebre

La city de reverso clavada en mis pupilas cóncavas, explanadas sobre termómetros y litros de espantoso té de miel , sopa saliéndome por las narices y ahogando todo tipo de emocionante expectativa a las horas de las comidas.
Tengo escarabajos blancos creando un túnel por mi garganta, quizás una nueva civilización de pequeños seres que broten de mi piel pra gritarle al mundo: sí, los que no hacemos nada, también nos enfermamos.
Me confunde la tarde que todabía no es noche, siempre parece lluvia desde la ventana y hay pájaros nadando sobre la pared en la sombra que proyecta la lámpara (junto a una mesa llena de basura típica del intelectual típico, clásico y aburrido, como apuntes, como pinturas, como libros, como resvitas de escaso interés)
Así de despacio se va el tiempo cuando no tiene a dónde ir, contando manchas de humedad en el techo y dejando morir cenizas y restos tibios de cerveza.
El volumen de la música aumenta de forma proporcional al correr de la noche, el control del ser disminuye de forma proporcional al correr de la noche. Solo somos un montón de pobres tarados que se juntan a charlar de cosas que nunca nos van a servir de nada, y pintamos cosas que nunca van a imponer nada, y escribimos cosas que nunca van a revolucionar nada, y cantamos canciones que nunca sonarán a nada.
La PC es una PECEra dónde nada un montón de mierda narcicista que nos hace creer que tenemos un lugar en el mundo, para simplemente irse a dormir, mirar el mundo, y pensar ¿Y para qué quiero yo un lugar en ESTE mundo?