martes, 28 de junio de 2011

Todos los días de mi vida tengo miedo
no dejo de sorprenderme de que sigas ahí.

sábado, 25 de junio de 2011

lascosasnuevas

Tenía ganas de decir que estaba mal, llorar un rato largo, mi mundo era un caos y solo quería destrozarlo, pero cambiaste todo en un instante y ahora no me queda más alternativa que salir de mi casa, reírme y pasarla bien.

martes, 14 de junio de 2011

flores

puedo saludarte antes de todo, acordarme de un segundo horrible y borrarlo con mi mano, subir al primer tren, angustiarme sin coherencia, encontrarte otra vez, pero alguien grita desde atrás
pero algo está muriéndose ahí atrás
esta vez voy a correr sin girar la cabeza. Hay tanto cielo aguado afuera de esta habitación...

domingo, 12 de junio de 2011

ellos

Solo ellos me salvaron
de la infinita soledad
de las tardes llorando
de cada instante muerto que se hubiera deshecho en uranio
solamente ellos reirían conmigo el día más imperfecto del año.

lunes, 6 de junio de 2011

crisis

Días como hoy, la duda me cuesta horrores.

domingo, 5 de junio de 2011

no.

Detesto decirlo, pero creo que algunos días simplemente no puedo dejar de odiarme. Y creo que en el fondo, nunca vamos a dejar de sentirnos solos, porque de eso se trata un poco el mundo, lo entiendo cada mañana, cuando veo a alguien llorando.

PIJA

Algo en este mundo duele siempre, sangra siempre, extraña forma de ver la tortura en los ojos de tus amigos, y en el amor que se desvanece cada día, las formas en que nada parece tener un orden real y tus palabras se golpean entre sí, hacen espacio y se vuelven a chocar, te perforan la garganta con un fuego ácido que te quema y te maltrata, y ellos siempre miran, siempre miran, siempre odiándote al mismo tiempo que te necesitan, en el medio de esta vertiginosidad nuestras manías de escurrirnos en canciones y pinturas, que algo explote entre mis dedos. Ellos siempre estarán ahí, desmoronándolo todo. Ya no hay logros que valgan la pena en este cielo gigante de cosas extrañas que nunca nos van a dejar respirar, todo lo que camines alguien lo vendrá a pisar, y así cuesta un poco más sonrreír un domingo, domingo de no estar, domingo de no estás, domingo de viajar bien lejos y volver con los huesos helados.
Nadie tiene interés en contarte lo que hiciste bien ayer, nadie tiene interés en ayudarte. Son ellos, los que me llaman cada tarde para salir a pasear, son ellos, los que me golpean cada noche después de bailar, los que me persiguen con insultos, los que me buscan con halagos, los que siempre tendrán un apodo gracioso para catalogarme y al mismo tiempo un adjetivo filoso para dañarme. Este es nuestro mundo, el triste, gris y apagado.
Pocas cosas me salvan al final del día, alguna vuelta ilógica por la ciudad o un mensaje que se hace luz entre horas tristes y malditas maquinaciones rutinarias. Yo no elegí estar mal porque sí.