martes, 6 de marzo de 2012

que feo es ser chico

Un dibujo que se prende fuego
la casita del árbol que nunca tuvimos
mala suerte, tu hogar era un departamento
y los árboles son peligro de muerte
el partido que jamás ganamos
la copa que nunca le llevamos a mamá
el muy bien diez que nunca conseguimos
un cuaderno azul a lunares sin ninguna notita de felicitaciones
infantes mediocres, hoy somos esta cagada
viejos desteñidos deshechos por la ambición adulta
que nos consumió hasta hacernos tristes
como el cumpleaños en pumper nick a donde nadie llevó regalos.

martes, 28 de febrero de 2012

youleftme

Pasé tantos días encerrada
asfixiada
y nadie llamó
el olvido es una partícula que germina
cada día
todo el día
todo el tiempo
nunca logré esa perfección
que me haría inmortal
al final del día solo queda
piel
huesos
anorexia emocional
pérdida completa del conocimiento
medicina, dietas
tu silencio
siempre presente
la ausencia
siempre presente
me hice trizas en el baño
gritaba dónde nadie me escuchaba
siempre fue lo mismo
a escondidas de los grandes
de mis amigos
de mi novio
de todo el silencio necio que sepultó
un respiro
la mortaja
sus caras pálidas y aburridas
la misma mierda de cada día
creerse las mentiras para no morir de un tiro en la sien.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Qué pelotudéz es odiar a los wachiturros
digno de un forro cuya alma nunca descansa
se le retuerce de envidia y snobismo
en la guerra interna por no salirse nunca de su vanaglorioso sueño
dónde se disputan como espadas borrachas los nuevos ídolos del underground
hasta que se hagan totem entre tan desértica fragilidad
entre tan desértica flacidez espiritual
como una filosa periferia interna que los va volviendo recortes
recortes de un esquema antiguo y aburrido
lánguido y prehistórico
porque ellos nunca serían como los wachiturros
porque los wachiturros vibran, se mueven
son como la epilepsia
como las masas ardientes que bailan histriónicas
golpeadas por la fugacidad del sonido moderno
como coloridos seres lumínicos que titilan en nuestros ojos hasta enceguecernos
y siempre estarán moviéndose
y siempre estarán fluyendo
mientras esos despectivos humanos van secando sus pieles hasta morir engangrenados
como iguanas en una bañadera.

sábado, 18 de febrero de 2012

pixel

Porción pixelada del éter. Tiempo de hacerse agua.
Sirena. Copla. No hay más líquido helado que nos abraze.
Sutiles pasos del asesino firme, como demoníaca pasión que quiebra el ser
que quiebra el infinito
que quiebra los huesos de algún alma adolescente docilizada al vicio perfecto
un estallido de vientre
segunderos de terror y dolor
huír. bendición. la santa biblia bajo el brazo.
un cuerpo en descompisición y sus ojos
que se clavaban
y nos atemorizaban
la nueva palpita en nuestros corazones.

miércoles, 1 de febrero de 2012

descartables, como vasitos de mcdonalds
una borrachera, y adiós
no estabas más, todos se alejan al final, cuando peor estás, todos se van dejándote marchitar.
Qué lindo es pegarse un tiro escuchando Sonic Youth.
El agujero profundo, el silencio siniestro, esa tarde de verano dónde todo se hacía más frágil, como un trozo de cielo marchito, el sueño que quisimos soñar y se derritió por simplemente intentar volar un poco más. Todo termina siempre así, muriendo, en un sentido cadavérico y espeluznante, como un infierno que bajara siempre para recordarnos que había algo de errado en ese intento de quererse un poco más, que alguien siempre pierde, que Buenos Aires siempre llora por los costados y que sus lágrimas son gotas de tinta que te queman la piel, el filo apagado de un espigón calmado, como agua a punto de explotar, como el silencio que despista a la calma.
Todo lo que digas siempre va a estar bien, todo lo que diagas nunca va a estar mal, al puto mundo que me condenó a ese silencio incondicional, como la forma pasiva de acatar una orden que nos coordina desde algún punto extravío de la eterna tierra adulterada, el aire está hecho de espinas. No quiero sobrevivir más.

miércoles, 25 de enero de 2012

Me compré tapones para los oídos porque todo el tiempo alguien estaba gritando.

fragil

Creo que estoy enferma. Está muy bien el dolor. El pánico. El amor. Está muy bien sentirse vivo otra vez, llorar por la piel, la enfermedad que nos atraviesa y nos cura, toda la galaxia es vana, como una virtualidad inquebrantable que nos domina, solo mi enfermedad podrá salvarme, solo el dolor podrá salvarnos, el pánico que nos tiene atrapados, el miedo, el terror. Solo eso es vida, la fobia, pensar todo el tiempo en la inmensa fragilidad que nos atrae. Como voces en el cielo.

jueves, 12 de enero de 2012

todo es demasiado

Nada duele más, aterra más, que el amor. Todo te hace llorar, cada vez menos cosas te hacen vibrar. Todo duele. Todo duele más. Todo quema más. Explota la energía adentro de uno, explota, arde, nos hace fuego, y ardor. Todo es fragilidad, una soga convertida en hilo, una fuerza cubierta de pánico, y la gente que se vuelve aterradora, todo el mundo se vuelve aterrador, todos los lugares se vuelven aterradores, todo nos da miedo ahora, ya no soy nada en mí. Nadie sobrevivirá a esa tormenta inmensa del odio, un eclipse, es la embriaguez y la resaca sin cura, la forma más cruel de suicidarse, la forma más bruta de estar muerto con la apariencia más vívida del mundo. Todo es demasiado, todo es demasiado.

miércoles, 11 de enero de 2012

Los amigos son esa porción vacía llena de aire.

40 ciudades

No puedo vivir en una habitación mirando el cielo en la ventana estrellas de nicotina parpadean entre el humo de la peste las cuatro paredes que nos protegen de la gente el humano ser irreal cargado de ficciones algo se escapa la ciudad titila tibia como caldo entre las manos como sudor entre los cuerpos las pastillas que se drenan por el baño y los gritos de los que se dejan morir en las veredas mi casa clase media es un diminuto cubículo que nos ilumina con su sombra como para evitar pensar en que todos ellos siguen vivos están ahí acechando esperando un fatal error una corrida inesperada un final inconcluso del cual sujetarse y escupir sus nuevas partes trocitos de huesos viajan despedidos en un taxi nocturno todavía queda sidra en la heladera y sus ojos solo brillan por el agua con la galaxia rígida que nos aplasta de a poquito hasta robarnos el último respiro, la última canción de la noche.