martes, 30 de junio de 2009

¿A quién le importa realmente qué hace brillar el sol? Plaf, abrís un cuaderno y se cae un papel de hace un año o dos, dibujos, basura, viromes negras que te rayaron la realidad, garabatos interminables que te podrían hacer llorar. Es que si todo lo que te hizo reír alguna vez hoy te hace llorar realmente a quién le importa la falsa eternidad, como un futuro constante, un listado de deberes interminables, la inmortalidad el peor mal.
Media dormida, en esas horas es que es temprano para y tan tarde por, comerme las canciones y las letras y los acordes, las acuarelas, los lienzos y los pinceles, las teclas, las palabras y los escritos, hasta pudrirme en la banalidad, anularme, anesteciarme de forma permanente, una jeringa que me aleje de todas las cosas que nadie quiere hacer y siempre tenemos que cumplir, responsabilidades que nadie quiere, solo anhelo no anhelar, desearía no desear, me encantaría odiarme un poco menos y escuchar mi silencio, nada más. Quemar las horas que forman palabras, mirar la hora y que no sean horas, tinta vieja en mi nariz, la mugre de la ciudad, la peste de la humanidad. Pisar cada baldosa y retroceder un mes, creyendonos la mentira de que en París es más fácil y encerrarse en una taza de café, para qué si el sueño sigue igual, a este cansancio no substancia que lo pueda combatir, no hay ilegalidad que nos alivie el dolor, el dolor de la modernidad, la mierda contemporanea, y escupirnos las pestañas con innecesaria verbalidad, ya nadie quiere vivir por más tiempo, nos cansamos de existir así que ahora fabricamos venenos, compramos venenos. Es raro pensar así, es raro SER así, suprimirse, hacerse innecesario a sí mismo, es extraño amanecer y se independiente de tu ser, pero tan dependiente del deber, solo quiero que alguien me libere de mi condicionalidad, comerse un pastel de limon y poner caras raras con el sabor ácido del merengue, mirando adoquines, tomando un té, esperando la hora de morirse otra vez, fumando en un árbol que nadie plantó, mirando pajaritos, alimentando pajaritos, pidiéndole a las nubes que se corran por favor si no les molesta hace frío hoy y el sol es lo único que tengo, en esta vereda tan desierta dónde la gente se ve tan hostil, hoy la ciudad me parece aterrar, menos mal que no nací en ningún pueblo porque hoy estaría condenadamente llorando. BUH.

domingo, 28 de junio de 2009

BANG BANG!

Anoche casi se me piantó un lagrimón cuando estaba en un café de San Telmo y les pedimos a un señor que se tocara una de Spinetta y justo se tocó este tema.

Si a tu corazón yo llego igual
Todo siempre se podrá elegir
No me escribas la pared
Sólo quiero estar entre tu piel

Y si acaso no brillara el sol
Y quedara yo atrapado aquí
No veria la razón
De seguir viviendo sin tu amor

Y hoy que enloquecido vuelvo
Buscando tu querer
No queda más que el viento
No queda mas que el viento

Y si acaso no brillara el sol
Y quedara yo atrapado aquí
No veria la razón
De seguir viviendo sin tu amor
En estados así uno escribe pum pum pum comiéndose las letras y los asentos y las palabras y me como la s no porque sea grasa si no porque no funciona el teclado. Grasa, ja! ironía léxica.
Te subiste en una bicicleta que podía volar, atravezar siete nubes, en un estacionamiento, el agua que se vuleve de colores y riéndose de la gente que jamás querremos ser. Puerta se abre, somos personajes en un libro pero sin libros y sin decorados poéticos, de nada sirve toda esa mierda superflua que nos vuelve a todos un poco más plásticos, cada vez, que por qué la gente te cuenta antes el color de pelo que la música que escucha, algo que nunca entenderé. Que por qué hay que decir ala ropa que alguien usaba para explicar su estilo, nunca lo voy a entender.
Son noches fuccias con luces de neon y tubos ultravioletas que se deforman sobre mi cabeza y se derrite y chorrean fluorescencia y brillo y más ALgo-Inocognosible.
Reírse del dolor, drink, fast, lo mejor de lo mejor entra por tus oídos, qué importa, toda esa gente con guita riéndose en las mesadas de algún bar cualquiera y nosotros, simplemente, riéndonos de la causalidad. Haciéndole el aguante a un perdido que no estaba tan perdido, esa puta negatividad que te hace vestir de vívora a cualquier gusano. Qué más da si a nadie le importa nada, revolcarse por ahí, busca algun antídoto en calles de piedras perdidas por cualquier cantero, y no está, y nos vamos, y llegás, y estaba y no estubo y estaría pero jamás está.
Con algo que se cura, y te licúa la entraña, pensando en los deberes cívicos y aquellas cosas que nos cargan ¿A quién verga se le ocurrió que se vota en domingo? Estos son trámites de Miércoles, definitivamente.
Encontrarse un perro punk perdido en una calle, eso es genial. Y te acompaña y te cuida y nadie sabe como te brinda seguridad, GUAU GUAU GUAU, fans de todo, fans de nada, anti-todo anti-nada antidoto. Como sueños anudándose, hablamos en distintos idiomas pero sabemos que es sobre lo mismo, nadie quiere ser un engranaje burocrático, nadie quiere vivir para fornicar libros, nadie quiere vivir pensando en el mañana-tengo-que, todos quieren ser piratas, navegar sin puerto fijo, hasta que se acabe el ron, y buscar más ron, y navegar más.
Algo tiene que golpearte la cabeza, de haber nacido en el lugar equivocado con la gente equivocada, hoy estaría victimizada bajo la peor de las nadas.
Invierno, frío, votar. Pff, cómo me gustaría ser un marciano. Y ensima tragarse todo ese alimento que quiero vomitar y escupir y vomitar y escupir.
Tengo los dedos helados y trato de no acordarme cuánto gasté en el supermercado. Hoy quiero estar nula.

jueves, 25 de junio de 2009

Intelectuales motoqueros

El profesor se aburrió de ser intelecutal y se volvió motoquero. Ahora no toma agua mineral, toma birra en la vereda, no fuma de pipa, fuma pucho barato, quemó la corbata y se puso una campera de cuero, y ya no nos habla de Platón, nos habla de Pappo. ¿Qué pasa señores intelectuales? Nos ha abrumado la cultura y todo este post-modernismo que teñimos de kilos de conocimiento que nunca nos lleva a ningún lado, le dimos nombre a todos los tiempos y todas las eras menos a la que nos compete, ya no sabemos ni a qué tienen sabor los medicamentos ni qué gobierna nuestra realidad, quemando ideas en un Cristo que se murió en la razón, y entonces ahora estamos dando vueltas en la eterna vertiginosidad.
Ah! Señores intelecutales tomandose un café que les salió siete pesos y charlando sobre las relaciones entre Sócrates y Platon y más adelante y más atrás, todos dándose la mano con un maletín lleno de libros. Una mesa de algún bar subterraneo lleno de chicos snobs fumando marihuana y jugando a la misma idiotéz, engreídos, hablando de ciencias inalcanzables y alimentando sus egos tocando temas intranascendentales, vomitándose los verbos de la lógica y alienándose de los demás para sentirse más libres ¡JA! fingiendo que la realidad no trastoca sus conciencias, convencídismos de la independencia inalcanzable, ¿Quién puede hayarse libre ignorando que la libertad en algún punto siempre se nos anula? Palabras y palabras, libros y libros, teorías y teorías, y nadie habla de lo palpable, ya nadie habla de lo real, pudriéndonos en la vulgaridad mediática o asfixiándonos con la vervorragia académica, nada nos libra, nada nos queda, quizás una noche solo quiera sentarme en un puente a charlar con los que no ven la realidad porque no les es una pantalla, les es un escenario, y entonces, realmente, dudo que entienda yo algo. No sé ni qué soy, de qué me sirve ya saberlo si ningún saber jamás nos satisface, estamos siempre dando giros en un eterno letargo de irrealidades, creando muletas para tropezarnos menos y así estamos caminando más lento ¿Qué buscamos explicar con toda la basura de prosperidad y el progresro? Años y siglos llenos de pensadores encerrándose en su mierda burguesa para discutir entre ellos la solución de las vidas de gente con la que poco pueden compartir, analizando lo que ya está analizando, interpretando lo que ellos ya interpretaron.
Y me cansan los insertados que juegan a desinsertarse llenándose los labios de tinto con olor a mentiras teorizadas, toda esta epistemología del nacer que nadie sabe de qué habla, a quién le importa qué vamos a ser, hoy quiero aniquilar mi presente sin pensar en mi futuro, y si mañana sale el sol que sea solo una cuestión de suerte, ya no tiene mucha vercadiad todo este rollo de poner una moneda en el bondi para llegar a algún lado expectantes al futuro, un nuevo día que sería igual al anterior y hasta incluso arriesgadamente peor. Vamos a desenfrenarnos ignorando toda la autoridad moral que se nos clava en nuestras neuronas, comernos loas adjetivos y escupirlos en la mesa de algún caro restaurante lleno de turistas y pensar como mariposas, pensar como escarabajos de muchos colores. Qué calculativos nos vuelve el tiempo y los siglos, ahora estamos programados para el nuevo shock social, qué se puede esperar de quién no padece lo que critica.

martes, 23 de junio de 2009

grrr

Como una hoja filosa que va atravezando cada fragmento de mi fisología, aniquilando mis trepas y entumeciendo mis neuronas, muriéndome en cada célula, sin fin, así, tan tan largo.
Un maremoto, ganas de nada, como un montón de líquidos que se caen de la mesada para ser absorvidos por el suelo, y en el suelo mi voluntad, la infelxibilidad del verbo, la metamorfosis de mi dialéctica, un suceso eterno, entre libros y hojas que se entrelazan para ahogarme, una soga que me va dejando púrpura y cada vez más púrpura, ni todas las canciones del mundo, ni los heroes socialistas ni los pintores franceses arrancarán las espinas de las flores que se van muriendo con cada escupitajo de cada insecto que me va clavando su aguijón entre los poros micropóricos de mis tejidos, monstruos yalienígenas combatiendo en la calle, mareada, desquiciada, fuera de mí en el en sí en el nada del en sí, la cosa en sí la cosa en nada, vómitos siderales, mil estrellas licuadas con la comida del medio día, píldoras para el desequilibrio, tal vez mañana me revuelque en cárcajadas y no habrá lógica literaria en todo lo que vaya atravezando cada hoja arrugada de mi lírica.
Caminos que se deforman y se van cambiando de lugar, los colores , los dolores, auxilio interplanteario, llamando a la cabina de control, necesitamos un cohete que nos saque del estancamiento global. Se están muriendo todos y una mano se me volvió de piedra, ya no la siento, extraños paralelismo físico-emocionales, ni un doctarado encontrará la cura.
Brillante fluorescencia fuccia se desvenece entre las pupilas, se derrite por las pestañas y colma la mejilla, una mejilla, niguna mejilla. Una plaza, una flor, y nada. Al final solo nada, que me coma un pajarito de a picotazos, crac, el craneo hecho polvo y una paloma se aspira el polvo y la paloma se fue de viaje y somos todos como gatos bebés que no pueden ver el sol y se esconden entre los otros, como hamsters enfermos llenos de pelos, y entonces una jirafa azulada se los come y se los traga los devora y a la jirafa se la come otra jirafa más grande, inhalan antrax, inhalan basura, inhalan pegamento y pastilla y medicina y tragan jarabes de colores para curar todo tipo de males inexistentes, como estos y otros.
Quiero un libro que me mienta sobre los avanzes de la naturaleza y un suceso cósmico que me reviente el tímpano, traspasar la marea de tu nada-vale, cortarte , mutilar-té el té. té. té chino, té muerto, té.

domingo, 21 de junio de 2009

Estimados lectores:
¡Buenas tardes! Es un grato placer para mí, mediante esta carta, mandarlos a la re puta que los parió a todos aquellos que se encuentren dentro del siguiente grupo de individuos:

felices, sanos, enamorados, triunfantes, inteligentes, buenos alumnos,

Y me la maman así, por un costado, y después por el otro.
El pelo, el desastre, la tarde, el café y aburrirse con cosas que hacer que es aún peor que aburrirse sin nada que hacer, aburrimiento culposo, aburrimiento suicida, aburrimiento inconformista, aburrimiento deseado, buscado, obligado, pedido, exigido, demandado, necesitado, invocado, siete días esperando al aburrimiento del domingo, siete días esperando por esta tortura placentera, siete días destilándome las tripas para no tenerte hoy, domingo, el final de empezar de nuevo, otra vez habrá que empezar a contar, contar, cuántas horas faltan para que el domingo se valla, cuántas horas faltan para que el domingo se quede. Agua, mate, cosas que hacer, textos que leer, Nieztche, pastel de manzana, merengue, charlar con Zaratustra sobre la importancia de morirse un domingo, sí sí, precisamente un do-min-go. Go mind Do.
Pisan escalones resbalándose en baldosas negras y blancas, todo el tiempo acordándose de la necesidad de este dolor, ahora soy más lista. Ahora soy más frágil, ahora soy más distante. Una metamorfosis, como hongos que vuelan, alienígenas voladores que invaden nuestros monumentales imperios capitalistas a comerse toda la plasticidad cósmica, necesitaría ver otra vez OTRA VEZ tu expresión de que nada importa , es que ponías cuando la gente hablaba de estupideces y nos leíamos entre un mar de palabras ajenas y sin sentido, los sin sentidos de la gente que reafirmaban nuestro ego. Ja! Se murió el criticismo, se murió la negatividad, mano recta, derecha sobre el papel, ahora enfilados al nuevo top-ten-dance-disco a tomar algo caro y frutado zucundundudnung viendo a la gente desfilarse en misma ropa distintos talles con el menton apuntando justo directo hacia esas luces insoportables que nos van aniquilando de a poco cada neurona , y cloacas auditivas que escupen sobre tu cabeza y lo costoso, y no entiendo el click change negación a disfrutar del uno-mismo. Agarraron mis neuronas y las hicieron de plastilina, estamos plastinizados, como masilla moldeable, que no sirve para nada, porque las figuras se desarman y es solo masilla. Ah! Nunca tuve la máquina para hacer helados de plastilina.
viiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiajar muy lejos para seupltar todo el deja-vu rutinario ¿Cuándo se acabarán las novelas malas, los libros pedorros, los bohemios actuados, los ricos emprobecidos, los realitis yous, los yonquis engreídos, los chetos enardecidos, las divas enorgullecidas, la música repetida, los clichés acosadores, los mensajes invertidos, los filtros de conciencia, los modales hipócritas, la cortesía fingida, los perdedores ganadores, la escasez de moneda, el marketing imperante, la imperancia, mi criticismo insoportable, los juicios estéticos, los parámetros parametrisados, las mentiras convencidas de ser verdades, las verdades que se exhiben como mentiras, los discos encarecidos, la ropa sobrevaluada, los autos ruidosos, el tráfico mañanero, la mala onda del colectivero, la gente transpirada, las barrigas que te apoyan la espalda en el bondi, el final de nuestro final, las normas sociales y los que creen que quiebran con las normas sociales?
Malditos mentirosos, me enferman, esas personas que creen que hacen todo al revez a los demás, que si tan al revéz estuviera ni siquiera sabrían que lo están haciendo al revéz.

Mentiras de la tarde sin tarde

Ah! Increíble como se hace uno el culto escuchando jazz y escribiendo una infinitud de estupideces en uno de esos domingos dónde nada vale ni dos centavos y solo querés meter tu cabeza en una caja y apretar un botón y que todo haga kaboom! y yo que hoy quería estar en un estado de inconciencia total, pero NO, la fatídica lluvia y los horarios incómodos resignaron el viaje etílico que me haría borrar-té otra vez, como siempre, en un bote por cualquier lado para no llegar a ninguna parte, si al final de esto se trata todo ahora. Un día con esquemas, un listado de cosas por hacer que ya no quiero hacer, siempre yo, ahí diciéndo sí vamos sí vamos sí vamos, en el fondo queremos asegurarnos de no perdernos de nada pero así estoy, deseando solamente vivir en un caos , constante, participar en esas vidas donde mañana nunca importa, un sueldo un rancho y nada más, ya ni la cultura interesa, ese estado de perpetua vigilia, pero todo eso no se puede, una almohada llena llena de algodón para ahogar mis rulos y mis bucles y la estática de mi pelo, húmedo, así me despierto con el craneo partido en dos y pidiéndole a gritos a la química y la farmacia y la bioquímica y la medicina y los astros y los comos y la lisergia sideral una pastela multicolor que me teletransporte de todo dolor.
Ahh cuánto café necesitaré en esta historia de vida, meses raros, nada parece tener sentido para mí HOY, nada parece tener sentido para nadie NUNCA, pero algunas personas parecerían fingir muy bien tener el rumbo de su vida, una clara mentira, nadie tiene rumbo si no tiene un mapa.
Hay un costado enfermo en todas estas vueltas, ¿Cómo puedo explicar con todo este libro de quejas que yo de todos modos sé estar felíz? Cientos de uvas llueven sobre la vereda y todo se vuelve púrpura, y quiero nadar en ríos violetas, comerme el arcoiris con violentos mordizcos y escupirle nubes a la gente. Tarde, tres, tarde, cuatro, tarde cinco. Aún estoy esperando la revolución que le prometí a mi vida para no caerme desde un octavo piso. Noveno, décimo, onceavo.
Una desestructuración absoluta, amanecer y desear sentirme cerebralmente anulada, mismos desayunos, mismos textos, mismos palabreríos, soñar con flores, soñar con primavera, soñar con violeta. Violetas. Pensar, caminar, acordarse, caminar, pensar, acordarse de no acordarse.
Tomar una virome cualquiera de una mesa cualquiera, esbozar un dibujo triste y contarle a él, en secreto, a mis trazos, cuánto ha cambiado todo desde que alguien le tiró un baldaso de agua al sol. Me contesta, me habla, me traga, take me, y trash trash trash skratch skratch skratch adios , otro escrito a la basura, nada parece convencerme, solo apurar el contador para que llegue otro fin de semana y por la tarde luego no entender nada y reírme de todo, es más fácil así, cuando podemos consumirnos las horas en mil tonterías.
Ah maldito domingo que te obliga a pensar en la semana que pasó y acordarte de que vendrá otra y otra y otra. No quiero hacer nada, hoy no tengo ganas de NADA.
Encontrar el mejor disco de jazz del universo, y sigue con el sueño loco de encontrar amor en una disquería sin igual, con carteles de colores que hablan de lo bueno que era el rock y de cómo vamos a huír en la boca de una trompeta, suena todo y suena nada, en un subsuelo de alivio, el café, el vino, la gente, sus pasos, la ciudad humedecida, la lluvia que se avecina, el frío sobre nuestros sacos y la tristeza del gris en la piel. Y odio mi palidéz, y odio llegar tarde a todos lados.

jueves, 18 de junio de 2009

Días raros

Hoy es uno de esos días en los que me siento todo el día enferma y disfruto de sentirme así. El día entero caminando por las veredas y viendo a las personas como una película que se proyecta sin final. Hace frío y no me abrigo, frente tibia y mejillas muy rojas, y el sol escondido entre las nubes. Está húmedo y no es importante, hoy el pelo es solo un detalle, aflorando consumismo y envidiando cada taza de café. La gente se ríe y se saca sus sacos gigantezcos porque la calefacción está muy alta, y a todos nos encanta. Algunos ya se disponen a almorzar y yo solo quiero estar en casa, porque me empiezo a sentir mal y algo perdida.
En el camino pienso cosas y me dí cuenta que de repente estaba queriendo a una persona que odié toda mi vida. Ana María, mi maestra de cuarto grado. Yo solo tenía diez años y sentía que el infierno de mi vida era culpa de ella. Los sentimientos te quedan y no se racionalizan con el tiempo porque otras cosas más urgentes se interponen en el medio, hasta que te cae una manzana en la cabeza en una de esas tardes invernales con sabor a té con tres gotitas de melancolosis aguda. Me dí cuenta que sin haberme dado cuenta con una estrategia increíble y plagada de humildad me salvó de ser una persona mucho más insoportablemente ególatra y suficiente de lo que ya soy. Creo que si no hubiera sido por Ana María yo jamás habría tenido amigos y ahora estaría muy sola... ¿Y cuánto tubo que pasar? Diez años... diez años nos puede tomar descubrir cuánto bien nos hizo alguien alguna vez.
Me aterra la inmensidad de la ciudad, es un delirio, y siempre te encontrás alguien, no entendés como, estamos distanciados por millones de horas y cuadras y barrios y combinaciones de subtes y números de colectivos, y sin embargo, siempre ves una cara conocida. Casualmente, a otra docente de mi pasado, pero con respecto a esta nunca tuve mucha vuelta, creo que fui la única alumna de todo mi ex-secundario que le cayó bien. La odiaban hasta los que apenas sabían su apellido y las cuatro clásicas anecdotas asquerosas. No entiendo cuál es el don combativo de la gente que se traga el primer prejuicio que le reparten en la vereda y lo usa como lapiz para dibujar una mentira que le alivie el ego.
Me pone histérica la humanidad en el colectivo, y percibo olores desagrdables y la piel de la gente solo me genera rechazo, me enferma que me rozen apenas con sus carteras y mucho más me enferma si lo hacen con su cuerpo, y siento una especie de estática que me electrocuta y me polariza y rechaza todo el entorno. Tanto me enferma tanto que termino bajándome unas paradas antes porque llega a darme aracadas el imaginar que estoy respirando un licuado oxigenado de olores y vapores de todos los que están ahí asinados, y que me toquen...
Y no sé qué me pasa a momentos, me paro en las esquinas y me quedo mirando el cielo y me olvido de que el semáforo ya cambió por tercera vez y yo no estoy cruzando y los que estaban al lado mío ya cambiaron siete veces de forma. Y las grandes avenidas me estresan, y los grandes edificios me llenan de pánico, y entonces solo desespero, y quisiera volverme caminando pero toda la urbe ya me arrancó mis energías del día. Por eso me gusta mi barrio y sus alrededores, las caras son todas familiares, incluso las que no conocés, y no hay grande desfile de excentricidades, estamos todos de la mano en un mismo día, y las veredas son anaranjadas y las cafeterías son menos top, y no hay tanto ruido, y no está la estridencia de la lejanía, y la gente va y viene en bici, conocemos las calles y sabemos qué es lo que hay a cuatro o cinco o diez cuasdras, y hay muchos colores y siempre hay sol y primavera. Las plazas son las mismas y alguien siempre puede convidarte un mate, y el tiempo se paraliza porque nadie está lejos, y no tengo sueño, y no veo tantas cosas de golpe.
¿Por qué están todos tan locos y apurados? Sus botas hacen toc toc toc, y sus grandes sacos les dan la apriencia de osos gigantes que me van a comer, y muero de hambre pero nada de lo que veo me da ganas de comer, y bolsos gigantes que brillan, pelos lacios de peluquería y grandes cuerpos trabajados, maletines y autos, autos autos, perfumes caros y la misma ropa en distintos locales, cambia el color y el precio, y alguna excusa siempre hay.
Las flores las venden porque en el azfalto no crecen, así me asfixio, no hay gatitos brincando entre charcos ni un perro que te viene a pedir alguna galleta. Quiero galletitas de avena, y tomar un café con leche, y reírme, meriendas de invierno para curar la nostalgia. Galletitas de vainilla, cuanto más baratas más ricas.
De repente todo cambia de forma, porque el suelo está lleno de ojas de árboles y hay silencio, y suena una canción linda que ahora no se mezcla entre bocinas y estridencias, y click, la llave en la puerta, y felicidad...
Y cómo te pincha el día una cara ortiba en tu casa cuando lo que querías era un abrazo.

miércoles, 17 de junio de 2009

Vertiligiosinongo

Jugando al cricket con mis tripas y desmoronándome entre la inmensidad azulada, así es más díficil pensar, es más fácil respirar, cuesta tanto esperar, conjunción neuronal sin ir hacia ningún lugar, me arranco los huesos con una pinza y cuento las tripas que dejé sobre la mesa. Ahora un café y un soplo profundo a la moral, bonitos juegos nos montamos sobre el tablero, nadie nunca se esperó morir en un tic innecesario.
Si cada mañana brilla más entre hojas secas y el árbol de todos los días, cuesta menos imaginar el sol si las ojas son de su color, nubes van nubes vienen y a todo esto ¿A dónde está la felicidad? Podría gritar tan fuerte y sin embargo todo se romperá igual, que más da, ropa nueva y un local, como la fórmula secreta para saciar la intranquilidad, a quién vamos a engañar, en la efimeridad se perdió la eternidad, y yo solo fui una langosta ahogándose en el mar. Cortando con tijeras las alas de las mariposas, tan doloroso que puedo oírlas chillar y retorcerse en su propio sufrimiento, pobrecitas con sus colores desvaneciéndose y un maldito ignorante que trata de colorearlas con una tiza, y la gente que no dice gracias, y la gente que no dice por favor, y de qué me sirve toda la cortesía si en el fondo es solo por temor.
Amarrando bien fuerte la soga a un bote que ya se fué y pateando gatos en un muelle, las botas sucias de un pescador, ahora mi caña se rompió ya no queda nada que buscar, a mis ojos le puse vendas porque se resignaron a no ver nunca más el sol, si brillara tan fuerte que traspasara el paño entonces tal vez volvería a despertar, pero por ahora nos conformaremos comiéndonos la imprenta de la sabiduría con el techo imperante de una metafísica inquebrantable. Todo girando en torno a una conjunción, complicación, desconexión. Ahora solo me queda la dislexia del verbo y el suicidio de la muerte, como una pestaña que se quiebra y se encarna en las pupilas, así tan díficil debe ser pensar tanto tiempo todo el día, una máquina que no para de taladrar el papel y se siente cada vez más impulsada a hablar más, un robot, un alienígena, ahora todo es extraño.
Ignorancia fatídica entre la pluralidad del puro hablar, una universalidad que nos engaña y nos quiere impregnar de ideales de unión, ya ven, si nadie ama, si nadie odia, si nadie escucha, si nadie habla, si nadie siente, si nadie hiere, si nadie nada, nada en un mar, nada hacia nada. Alienándonos en la superficilidad del facto, cometiendo el crimen de la historia, escupiendo la biblia de los fieles y prendiendo fuego un altar que le construimos a la materialidad. Excuse usted si esto suena a verborragia profética, pero poco te queda después de unos de esos días dónde el sol se reía en tu cara detrás de una nube gris.

martes, 16 de junio de 2009

june

Fool enough to almost be it
Cool enough to not quite see it
Doomed
Pick your pockets full of sorrow
And run away with me tomorrow
June

Well try and ease the pain
But somehow well feel the same
Well, no one knows
Where our secrets go

I send a heart to all my dearies
When your life is so, so dreary
Dream
Im rumored to the straight and narrow
While the harlots of my perils
Scream

And I fail
But when I can, I will
Try to understand
That when I can, I will

Mother weep the years Im missing
All our time cant be given
Back
Shut my mouth and strike the demons
That cursed you and your reasons
Out of hand and out of season
Out of love and out of feeling
So bad

When I can, I will
Words defy the plan
When I can, I will

Fool enough to almost be it
And cool enough to not quite see it
And old enough to always feel this
Always old, Ill always feel this

No more promise no more sorrow
No longer will I follow
Can anybody hear me
I just want to be me
When I can, I will
Try to understand
That when I can, I will

miércoles, 10 de junio de 2009

Valores

Sylha dice:
Seh, mi vieja me va a dar guita para garparle a la gente birra y ferne el sábado en el bar, no sé qué le pinto...
Alan dice:
Tu vieja tiene valores.


Revolución cultural. Nuevos valores sociales. Vamos bien, creo yo, avanzando, progresando. Al menos en algo (Porque el resto de las cosas siento que están cada día más podridas). Perdón, no quiero sonar conservadora, pero me parece que en muchas cosas estamos avanzando hacia atrás, y creo que la causa principal es la pérdida del amor al amor, fundando un nuevo mundo en la plasticidad y efimeridad, más que siempre. Creo que hoy me puse el disfraz de vieja chota. Espero que no sea esto que dicen de que a los 20 te revoluciona el bocho. No sé qué pasa, es como con el vino que una vez que te tomaste el caro ya no le entrás al de la caja (Relativo), y todos van a pensar que te volviste más burgués, más careta, más cheto, más fí-fí, menos pi-be de la street, y no entienden que está todo piola con el vino en torcan, nada en contra , pero a vos te gusta el de botella. Espero que capten la metáfora de lo que digo, por el simple hecho de que no soy consumidora frecuente de vino, y creo que por el momento yo estoy en club del cartón, porque uno es pendejo, no labura o cobra poco, y consume barato...
Creo que en la vida todo puede ser comparado y metaforizado con el alcohol. Por ejemplo, podemos decir que en la ciencia de la conquista, es como una medida de wishkey, lo disfrutás más si lo tomás de a poco. Igual digo pelotudeces, obviamente, porque soy del grupo de gente fracasada que se sumó a las tropas del no-enamoramiento, aunque son los que más buscan enamorarse, inconcientemente, porque en realidad siempre tienen un amor atrás que olvidar.
Che, todo esto suena a discurso de viejo borracho a punto de entonarse un tango, pero no lo discuto, para mí esa es la gente con la posta.
A veces parecería que relativizamos y subjetivizamos tanto las cosas al punto de volverlas nulas, pero no puedo evitarlo, en todo juicio veo una falasia, un extremismo, porque yo vivo de esas falacias y extremismos, no puedo hablar sin enjuiciar algo, solo así puedo ordenar mi mundo y entenderlo mejor, que honestamente, creo que está hecho una ensalada. Perdí el ancla, se siente raro, y a veces bien. Algunos días disfruto de viajar, otros solo quiero tocar tierra firme, pero es quizás esto lo que mi vida estaba necesitando, un poco de desorden como consecuencia del exceso de orden. Amo la dialéctica, me encanta ir por la calle viéndole el orden dialéctico a las cosas, y concebir mi vida como un asunto dialéctico, me encanta poscicionarme en alguna de las tres etapas, y lo curioso es que siempre me siento en la segunda, aunque calculo que es lo lógico, porque solo en el segundo escalón podemos saber que hubo un primero. Y ahora podría decirse que mi vida está en su segunda etapa dialéctica, teníamos un bonito orden rosado, y después desorden desorden... o a lo mejor es la tercera ¡MOMENTO! Acabo de descubrir que no estoy en mi segunda etapa dialéctica, si no en la tercera, que vendría a ser algo así como el orden dentro del desorden o el desorden dentro del orden o simplemente la aventura de la rutina, porque si la primera era puro orden, la segunda fue puro caos, y ahora no siento que haya caos, pero tampoco orden. IN-CRE-ÍBLE! Uno puede pasarse el día haciendo ciencia barata y pedorra, llegando a concluiones truchas que no sirven de una goma. La cuestión en realidad radica en saber si este tercer momento es quizás el primero de mi próxima aventura dialéctica.
Sacale nafta al motor que me fui de mambo. Y ni siquiera moví un dedo en que para poético o científico, así que es muy probable que esto suene más a texto de pie de foto de fotolog (Dónde la foto probablemente sea una foto sacada con un celular , haciendo un primerísimo primer plano de un escote, y unos ojos escandalosamente delineados y poniendo cara de todabía-le-hago-creer-a-mama-que-soy-virgen-pero-es-obvio-que-no-porque-mi-novio-es-20-años-mayor-que-yo ) que a una cosa publicable en un blog de una chica que obviamente no tiene nada que ver (Espero) con la mensionada en el paréntesis anterior.

martes, 9 de junio de 2009

Banana es vainilla

Me estoy dando cuenta de que la banana tostada tiene olor a vainilla. Sí, yo también me sumo al montón de perejiles que se creyeron la de que las tiritas de la banana te pegan. Basta del mito y el no mito, me las fumo y ya está. Lo peor que me puede pasar es nada.
No sé que está pasando con mi vida, es raro, me despierto un día y miro mis cosas, cómo estoy diagramando mis horas, encuadrando los eventos diarios en mi grilla cerebral, y siento que están como invertidos, algo se rompió, como si de un día para otro hubieran mutado mis viejas estructras y estoy usando unas nuevas. Siento los días tan propios que me siento yo ajena a mí. Como si de repente mi camino derechito y claro se volvio como espiralado, en zig zag, oblicuo, con puentes y piedras y cosas raras... y lo más raro de todo es que no estoy hablando en un sentido "depresivo", estoy hablando en un contexto puramente rutinario, como si la rutina se hubiera comprado un disfraz y ya no parece tan rutina. A cada rato se quiebra, siempre llega algo y me da vuelta la cabeza. Podría ser porque están pasando más cosas raras o porque yo me volví más tonta y me asombro con más facilidad de las cosas. De hecho el otro día unos chicos en un bar se ríeron cuando me asombré porque uno de ellos iba a cumplir años el mismo día que yo. Lo más curioso, es que si hubiera visto el suceso desde afuera, yo también me hubiera reído de mí.
La humedad es insoportable, estoy peleando todos los días con mis rizos y no-rizos, no sé realmente que está pasando, hasta mi cuerpo se quiebra en su rutina, hace siete días que no logro que el pelo me quede igual dos días.
A todo esto mis crisis nerviosas que debería empezar a estudiar con más cuidado, debería aprender a humanizar más a algunas personas, siempre me termino sintiendo muy diminuta en pasillos con paredes enormes, y me invade el pánico, es como una cuerda azul que me pone la piel morada y no puedo respirar, y me da miedo, cuando estás por pisar esa baldosa que no sabés si es un viaje a la perfecta felicidad o un horrible y tétrico final (sí, otro final). Creo planes absurdos, como sobre-medicarse con ibuprofeno y cosas por el estilo típicas de la juventud aterrada por la vorágine moderna, para estar más tranquilo, pero no tiene mucho caso cuando ya sabemos que nuestra cabecita puede sola todo eso.
Ahora las personas me dan más miedo, es raro, no sé muy bien cuál es el costado o pedazo preciso de ojo que uno tiene que mirar para saber si hay verdad entre todo ese pupilerío y corneorío y cejerío y pestañerío.

domingo, 7 de junio de 2009

Lamentando

Las tristes noticias del día, de la semana y este mes es que mi planta se murió. Cuando salí al balcón esa triste mañana y descubrí sus tallos rotos, me dió mucha verguenza escribirlo acá, era una leve derrota a mi orgullo, porque sin darme cuenta, ya me había apropiado de lo que me era totalmente ajeno.
Lo importante es que al final un día tomé algo, un poco o bastante coraje y decidí escribirlo. Y este día es hoy, y lo manifesté. Lucha amordazada con mi conciencia y esas moléculas de mi cabeza que se viven enmarañando, y mis trastornos inexistentes creados simplemente para justificar mis avergonzantes incapacidades... realmente no sé muy bien de qué estaré hecha en el fondo. De esos días en que quedo fraccionada en mis partes, y algunas me enamoran y otras me generan arcadas, repudio, asco, vómito, pánico suicida.
Y ensima, para colmo, con otra gotita de edulcorante al café, nueva vista al cielo, invierno enfermo, me volví maníaca al secador de pelo y ahora soy puro pelo, no entendí nunca qué pasa ahí, y miro nubes densas de invierno, ah, qué genial etapa elijió el azar para tirar abajo el vapor de mi cristal. Y que quedara todo lleno de baho, y entonces dibujar con el dedo un corazón, para borrarlo así shhh shhh nadie se entera que puedo llegar a ser un poco cursi... este asunto de la frivolidad requiere trabajo y esfuerzo, al punto que se te mete en la médula, y te volvés un monstruo que dice bzzzzzz bzzzzzz y no sabe nunca lo que hace porque nunca sabe si hace lo que siente o siente lo que hace o si en algún punto SIENTE.
Ah! Ahora se me agota la inspiración, porque voy por la calle y nadie parece cantar mis canciones, no se puede estar así, tarareando sola wild child wild child you make my heart sing y nadie te sigue... ah, me duele toda esta apatía, voy a hacer tajos en mi cabeza y comprarme un par de antenas.
Es una época extraña para estar así, como sin pié y sin nada. Sin abrigos ajenos, el fin, té end. Sí, época de té y galletitas para sentirnos un poco más azulados azulados, menos enrojecidos. Basta de violencia disfrazada de salvajismo, necesitamos un poco de paz e imaginarnos otra vez que estamos en blanco, y nada pasó. Mundo naif, rosa, abajo el púprura amado aunque la puta realza se fue de mambo, cocinaremos muchas tortas y le pondremos mucho chocolate, nos vamos a sentar y mirarnos a los ojos sin deseo porque somos todos tan amigos tan amigos que acabaremos la tarde, porque ahora extinguimos la noche, hablando de lo bonito que debe ser adoptar un gatito huérfano, y en esta habilidosa hazaña de inventarnos una burbuja de jenjibre chorreante de azcuar y glacé sabor limón (Limón tiene más bondad que naranja, aunque sea más ÁCIDO.ADIOS AL ACIDO estamos distorcionados) nos vamos a dormir pensando y creyendo que nadie esta epxlotando un cohete en la luna, porque lo importante, hoy, fue una flor y yo sé que jamás jamás seré una flor, mis petalos no son pétalos es yuyo y pastizal. Lloraría por mil años, hasta que alguien me mienta regando mis raices de juguete.