lunes, 28 de febrero de 2011

rutina

Tu piel vibra entre sábanas y el frío nos asesina por la ventana, tengo ganas de vomitar y tu espalda está a punto de explotar, nos miramos entre la lagaña, nos volvemos a dormir, alguien hace ruido desde el ascensor y la mañana se sigue prolongando en sí.
Cambia el clima, cambiamos la posición, nos enredamos, nos desenredamos, nos aburrimos, conversamos, nos dormimos otra vez, espío entre mis (y tus) brazos la pared vacía, la hora y el tiempo y los gritos de los chicos que juegan en la calle, nuestro tiempo es el de la gente que no hace nada, porque nosotros somos esa gente que no hace nada, así que charlamos un poco más sobre las nadas que haremos, bastante importantes de todos modos para esta existencia continua y crónica de verse y acostarse, de despedirse y abrazarse, de cruzarse y no saludarse, de esperar unas semanas y que todo vuelva a empezar OTRA VEZ . Lo bueno es que es como tener 12 años de nuevo, nada importante en que pensar, nada serio de lo que ocuparse.

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