De la gente los consejos los consejos, de la gente los aguantes, los mates, los besos, los abrazos, los saludos, de la gente todo. Estoy insoportablemente abusadora de la benevolidad del mundo y de los gozes que me da la buena música. Estoy hecha una bolsa de golondirnas sin alas, estoy hecha un pezcuezo sin cogote. Che, es extraña esta forma de pensar o de sentirse.
Ya dije muchas veces, no sé qué está pasando con el mundo. Tal vez en París todos estén enamorados y felices, mientras esta ciudad de pudre en el ahogo del desamor. Blog monotemático, chica típica, mujer clásica, pensamiento aburrido.
Termino el día media frustrada y con las nueronas saturadas, no sé cómo goma se pasaron las horas pero yo siempre quiero congelar los minutos en el preciso instante en que estoy poniendo la pava sobre el fuego y con el paladar ansioso por los primeros mates de la tarde que combinan de manera excepcional con esas cosas ricas con muchas grasas y calorias y yo, como soy la típica chica de ciudad, no como, o al menos no mucho, porque sueño con el lomo inexistente.
Ultimamente ando con muchas ganas de agarrar un buen grupo de amigos, e irnos de viaje. Hay dos interpretaciones posibles de viaje, así que quiero aclarar que el viaje que busco o necesito o quiero yo es de esos en los que lo importante es la puesta del sol, el ruído del río o del mar y la briza. A buscar un buzo a la choza o carpa donde estás instalado y cambiar la yerba porque ese mate está re lavado. Es lo que le falta a mi organismo para recuperarse.
Hice lo mejor que pude, y hoy terminé de arrancar toda la vieja tripa. Tengo hambre todo el día y me pregunto qué piensan los parisinos cuando duermen en colchones viejos mirando la torre Eiffel. Eso es genial, esa ignorancia clásica del porteño que nunca salió de su país, que nunca se subió a un barco un avión. Que nunca pisamos el suelo Europeo, entonces le dejamos ese encanto de la poesía porque otra cosa no sabemos, imaginarme París como un lugar lleno de artistas, dónde la gente no trabaja, usa muchos perfumes y es bastante melancólica. Un cuadro increíble que no quiero desmistificar. El mundo es fenomenal cuando no lo conocemos. En mi cabeza dibujo un globo terraqueo e imagino a sus habitantes, todos diminutos jugando entre contienentes de colores, y leemos de la guerra, y pensamos woow, y llemos de ditcadores, y pensamos waaw, y así nuestras cabecitas llenándose de piezas y piezas, conectándose entre sí, jugando al criterio, y al final de la noche solo pienso en que en el fondo solo quiero tirarme a contar margaritas y no pensar en nada más.
Una primavera otoñal que me amarre las costuras, dos botones en la cabeza, ojales, sacos, personas, alitas de hada, disfraz, merienda, galletitas, ¿Qué voy a hacer con todas las piezas de mi historia personal si se me perdieron tras el cristal? Y debajo de todo esto, solo quería correr por la plaza remontando un barrilete y riéndonos del sol, que el viento se lleve las fladas de todas las mujeres, los sombreros de todos los señores, la boina de algún bohemio. Y darle de comer a los pajaritos, y reírse de los que caminan por ahí con gestos raros y poses extrañas... todo se vuelve una ensalada de felicidad, que ya no está. Se escondió en una estatuta, se escondió tras un colchón. Jugando a las escondidas, flores de verano que se secaron y no nos dejaron nada más en qué pensar, nada qué esperar, nada por lo que pasar una noche en vela, si ninguna estrella se va a encender ahora.
Se fueron volando todas las palomas, se volcó todo el café, se apagó la música, se derramó la pintura... ahora nos queda escatimar las palabras, medir cada acción para que no se interponga en la linea de cada actor, decirle adios a las cuerdas de la guitarra que ahorcaron mi corazón y lo hicieron estallar de emoción. Ya está, el río se secó. Ya nadie viajará. No tiene sentido jugar a explotar burbujas, se volaron, es esfumaron, ya no brillan, el sol las aniquiló.
Programación de diciembre de 2018
Hace 7 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario