martes, 1 de septiembre de 2009

globos

Desde hace un par de meses la vida se llevó mi voluntad como el aire de un globo, incluso teniendo en cuenta el sonido estúpido que hacen los globos cuando se los suelta por accidente, es hasta curioso compararlo (Algo así como jugar al gran metaforista, categoría que me queda muy mal, porque yo soy de esas personas vulgares que te comparan un choripan con el amor, un huevo frito con un funeral) soplar el globo hasta que te duelen los cachetes de tanto hechar aire, y los pulmones golpeando el torax, mortificándose por largos minutos en depostitar todo el oxígeno interior , y por un accidente de los molestos azares, deslizar los dedos, y escuchar un burlón prrrrrrrrr mientras el globo se va a la mierda, y es una porquería arrugada e inutilizable hechada en el suelo, y no me rompan las bolas, no voy a volver a soplarlo. Así que la vida se diagramó más o menos así, y no hay globos para decorar niguna fiesta, la fiesta del bajón, de la miseria, fiestas a dónde todos llevamos nuestras caras de perdedores sin ilusiones para camuflarlas con un poco de vicio etílico, mientras nos burlamos de nuestra propia crisis generacional, es más fácil cuando la nuerona empieza a tomar esa especie de consistencia gaseosa que se escapa por las orejas, la nariz, los lagrimales, los poros, los dientes, la boca, los labios, la lengua, la pupila, de todos modos nadie nota otra crisis que no sea la propia, y yo soy del club de los narcicistas insoportables que vivimos de nuestra emocionalidad caótica para hacer la catarsis inspiracional, al margen de la decadencia de los resultados. Siento particularmente problemático pronunciar la palabra "resultado" cuando nada de todo esto tiene el más mínimo calculo, aunque desperdicie largas horas esquematizando las situaciones de la rutina, me cuesta el ocio tanto como la ocupación ¿De qué se puede ocupar uno cuando a todo parece habérsele añadido un peso extra desconocido hasta hoy? Maldigo todas las esquinas, y las pascuas me parecen una soberana mierda, y entre llorar y ser androide ya no sé ni qué prefiero, despertarme sin temperatura me aterra más que despertarme hecha hielo, y me gustaría de paso convocar a todas las personas felices a que se vayan al carajo, qué puedo decir, 2009 desastre cósmico, mis dedos experimentan divertidos hormigueos de solo pensar todo lo que voy a escribir el 31 de diciembre cuando revuelva las tripas de mi conjunción emocional, experimental, vivencial, sensorial, ial ial ial. El best seller de de mis frustraciones líricas.

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