La ambición nos ha moldeado en la vanidad de la corporalidad, la esclavitud sintética de la estética, el esquema numerado cuantitativo de la forma, el paraíso dérmico y la eternidad de la curva perfecta, el cielo anoréxico, la suprema exquisitéz de la libertad floral, la ceguera del vientre, el antídoto visual, las falacias de la sensualidad, el horror de la sublimidad, el incansancio de la gloria hedónica, la verbalidad corporea del infierno de mis plegarias, la súplica anulada y el destierro fatídico de la ilusoria emocionalidad.
Cómo me averguenza la ausencia de modestia en este tipo de narrativas, una mentira discursiva, en la saliva me encuentro real y en el papel mis neruonas lo han procesado todo, como si fuera poseedora de la gracia léxica y la elegancia en el accionar, para qué mentir, soy tan vulgar.
Cómo me averguenza la ausencia de modestia en este tipo de narrativas, una mentira discursiva, en la saliva me encuentro real y en el papel mis neruonas lo han procesado todo, como si fuera poseedora de la gracia léxica y la elegancia en el accionar, para qué mentir, soy tan vulgar.

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