miércoles, 16 de septiembre de 2009

París

Qué tipos raros son los franceses. Se pasan todo el año enamorados, tomando café en alguna terraza llena de malvones, escuchando chanson, haciendo el amor todo el tiempo y bañándose en perfume, con boinas, leyendo poesía en cualquier bar y aplaudiendo con chasquidos de dedos, y las mujeres siempre hermosas (Aunque no se depilen las axilas) y los hombres siempre seductores, con gafas de sol y chalinas color rojo sobre un conjunto negro y blanco. Y se besan en los balcones, y desde cualquier ventana se ve la torre Eiffel, y en cualquier sitio es París. Con suelos de adoquines y algún bohemio tocando el acordeón en una esquina cualquiera llena de flores, todos viviendo del arte y la pasión.
Que diminuto parece el mundo visto desde el telescopio local y el mito cinematográfico. Si yo fuera francesa, seguramente diría que acá la gente se pasa el día matando vacas y tomando mate (lê maté).
París es solo una postal y la realidad es Constitución.

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