viernes, 24 de julio de 2009

Crónica Enfierrada

Bang bang, el olor a pólvora es el mejor amanecer. Abro el velador y el fierro está, fui bastante pelotudo esta noche, me lo olvidé ahí, en realidad tendría que estar todo el día enfierrado. Los mocosos esos no se despiertan, así que mando otro disparo al aire, a ver si esos pillines se despiertan de una vez. El Johnny tiene 10 años y el Brian tiene cinco. Todas las mañanas al colegio, como se debe, en su mochilita les mando ahí una biandita, el sanguchito para que no tengan hambre, que mis hijos pueden estar sin celular, pero no sin comer. Los lápices, les saco punta yo porque no se vayan a lastimar,y al Johnny ya lo mando con fierro al colegio. Yo siempre le digo, tenés que estar preparado, te toman por gil, los profesores te toman por gil, los compañeros te toman por gil, y sabés qué pasa Johnny? le digo, pasa que en este mundo forro, creen que gana el más fuerte, y en realidad gana el mejor estratega, como San Martín que cruzó la cordillera, re flashero ese guacho no sé qué le pintó, pum pum meta cabalgar, y por su puesto, ¿Cómo estaba? enfierrado. Por eso le digo , Johnny, enfierrate. No matés, porque matar es de cagón. Usala para asustar, mostrá el fierro, y está todo bien. Hacete respetar, que si no empiezan de chicos, no entienden más.
Al Biran todabía no le doy fierro, es chiquito, tiene cino años nomás, pero lo mando con el de balines... me gusta que se acostumbren de chiquitos. Todabía me acuerdo como si fuera ayer cuando nació, llegamos a la guardia y eran uno más gorra que el otro, la casé a mi señora y le dije: Ahora vas a entender por qué siempre digo : ENFIERRATE. Saqué el fierro ahí nomás, y mandé unos disparos al aire. Todos los guachos cerraron el culo y me miraron con los ojos abiertos, yo agarré y dije: Loco, acá va a nacer mi hijo, así que vos, médico careta puto y berreta, dejá de tomarle la presión a esa vieja puta y vení a atender a mi señora que va a parir. Estaba enfierrado, así que no se me hizo el pillo.
En ese entonces el guacho de mi jefe no me daba un mango, me debía hacía tres meses el sueldo y me decía que andaba con problemas. Mentiras burguesas, mierda de los ricos, ya sabemos, seguro le estaría armando la fiestita de quince a su nena, la cuál el forro debe creer que es pura y ya se debió haber cojido a medio boliche. Le dice que se va a ver una peli a lo de su amiguita, pero todos sabemos que se van a bailar a esos lugares caretas, todas maquilladas, de plástico. Yo quiero tener una nena, y cuando la tenga, le voy a decir, vos producite, vos ponete linda, yo laburo para que te pongas linda, pero a los guachos que te agarres, encaralos con el bocho (Y la voy a enfierrar, más vale, no vaya a ser que la agarren uno de esos putos de mierda que se pasan de vivos). El punto es que estaba sin un mango, y el Brian iba a nacer. Nosotros no somos ricos, ni por muy lejos, así que la besé a mi señora en la frente y le dije:me voy a buscar el regalo para el Brian, ya vuelvo.
Pumba, pelé el fierro. No llamé a los berretines porque no daba, porque los guachos son gente honesta y yo si me mando una me la mando solo, no ando de cagón por ahí meta chupar meta fasear meta aspirar para hacerme el pillo con diez giles más, esa es de pillín careta, berretín. Me calzé el fierro en la cintura, besé la estampita del Gauchito Gil, con una lágrima en el ojo dije: esto es por el Biran, y nadie más.
Iba tranca pateando por la vereda, cuando de pronto ví una zarpada carreta plateada, típica familia burguesa, rubia gata platinada y marido en traje que no se lo saca ni para bañarse. Estaban con un crío y bajaron con un cochecito zarpado y el crío en brazos. La criatura esa no tendría más de un año. Yo al guacho de su viejo lo tenía fichado, de repente me cayó la ficha, constitución, meta chupar birra con la gilada escuchando unos buenos temas del Mattioli, había caído una vez el Chuki con una foto diciendo: este es el narco hijo de puta que hace guita vendiéndole merca a los pibes del barrio. Nos pusimos como locos. Yo no sabía si ese guacho era aquel de la foto, el Tiburón le dicen. A ese se la tengo debida, pero no me quiero equivocar, y no lo iba a matar adelante del pibe, aparte no estaba seguro. Yo nomás quería el cochecito para el Brian, hice fuerza, pensé en el, me acerqué a la familia, saqué el fierro y le apunté al crío: Dame el cochecito perra hija de puta porque si no tu feto es boleta. Le dije así. Yo no soy asesino, no le iba a hacer nada, era nomá para asustarlo que le dí con el fierro al bebé, yo soy bueno y soy honesto, no mataría a un crio, podía ser el Brian. La rubia se mandó al bebé entre los brazos, y yo me zarpé el cochceito. Podría haberle pedido el celular y la plata, pero no lo hice, porque yo no soy chorro, solo soy justiciero, tomo lo que me corresponde, lo que este mundo forro me privó y a mí me hace falta. Porque yo laburo, y cuido a los pibes, y a mis hijos nunca les va a faltar ni el fierro, ni la comida, ni el hogar ni la educación.
Arranqué pateando con el coche para el hospital. Besé el fierro. Gracias viejo, gracias. Cuando llegué, le mostré a mi señora, se puso a llorar, estaba felíz, estábamos más pobres que ahora en aquel entonces. Ahora zafamos un poco más porque le alquilamos una habitación al primo del vecino, que es un buen pibe, aunque medio salame, yo todos los días le hablo de lo bueno que es andar enfierrado pero no me da bola. Por eso a mis hijos los acostumbro desde chicos. Yo al Johnny, ponele, lo veo estudiar, se esfuerza el pibe, se esfuerza, y si un docente le pone una nota baja cuando estudió, yo le digo, encará con el fierro. Si te ponen mala nota Johnny, tenés que defenderte voy, yo no voy a ir por vos, porque pasás por maricón, vos pelá el fierro. Además, los compañeritos no se quedan atrás, cuando le sacan la goma o la regla, esas cosas se piden prestadas, no se roban, uno labura día y noche y no para que un mocoso le robe las cosas a tus hijos, así que el Johnny nomás pela el fierro, y es el día de hoy que no le falta nada. Yo quiero que mis hijos aprendan a defenderse solos, pero como San Martín, como Napoleón, como el Che, que lo hagan con estrategia, que lo hagan enfierrados.
A este fierro no lo abandono ni mamado, me lo llevo a todos lados... lo heredé de mi viejo, y cuando yo tenga que abandonar este mundo, se lo voy a dejar al Johnny, el mayor. No creo que haga falta aclarar en qué gloriosas épocas este fierro se compró, a Juan Domingo lo aprecio bocha, y si hoy bajara desde su cielo justicialista a ver esta patria destrozada, seguro piantaría unas cuantas lágrimas, che Juan, che Domingo, che Perón, si te hubieras enfierrado, esto no hubiera pasado.
Yo no soy un delincuente, ni pido guita, ni robo (Y si robo es nomás a los ricos y a los negocios, y eso disculpame si te ofende a vos che burgués que leés desde tu laptop, no es robo, es justicia de propiedad).

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