El profesor se aburrió de ser intelecutal y se volvió motoquero. Ahora no toma agua mineral, toma birra en la vereda, no fuma de pipa, fuma pucho barato, quemó la corbata y se puso una campera de cuero, y ya no nos habla de Platón, nos habla de Pappo. ¿Qué pasa señores intelectuales? Nos ha abrumado la cultura y todo este post-modernismo que teñimos de kilos de conocimiento que nunca nos lleva a ningún lado, le dimos nombre a todos los tiempos y todas las eras menos a la que nos compete, ya no sabemos ni a qué tienen sabor los medicamentos ni qué gobierna nuestra realidad, quemando ideas en un Cristo que se murió en la razón, y entonces ahora estamos dando vueltas en la eterna vertiginosidad.
Ah! Señores intelecutales tomandose un café que les salió siete pesos y charlando sobre las relaciones entre Sócrates y Platon y más adelante y más atrás, todos dándose la mano con un maletín lleno de libros. Una mesa de algún bar subterraneo lleno de chicos snobs fumando marihuana y jugando a la misma idiotéz, engreídos, hablando de ciencias inalcanzables y alimentando sus egos tocando temas intranascendentales, vomitándose los verbos de la lógica y alienándose de los demás para sentirse más libres ¡JA! fingiendo que la realidad no trastoca sus conciencias, convencídismos de la independencia inalcanzable, ¿Quién puede hayarse libre ignorando que la libertad en algún punto siempre se nos anula? Palabras y palabras, libros y libros, teorías y teorías, y nadie habla de lo palpable, ya nadie habla de lo real, pudriéndonos en la vulgaridad mediática o asfixiándonos con la vervorragia académica, nada nos libra, nada nos queda, quizás una noche solo quiera sentarme en un puente a charlar con los que no ven la realidad porque no les es una pantalla, les es un escenario, y entonces, realmente, dudo que entienda yo algo. No sé ni qué soy, de qué me sirve ya saberlo si ningún saber jamás nos satisface, estamos siempre dando giros en un eterno letargo de irrealidades, creando muletas para tropezarnos menos y así estamos caminando más lento ¿Qué buscamos explicar con toda la basura de prosperidad y el progresro? Años y siglos llenos de pensadores encerrándose en su mierda burguesa para discutir entre ellos la solución de las vidas de gente con la que poco pueden compartir, analizando lo que ya está analizando, interpretando lo que ellos ya interpretaron.
Y me cansan los insertados que juegan a desinsertarse llenándose los labios de tinto con olor a mentiras teorizadas, toda esta epistemología del nacer que nadie sabe de qué habla, a quién le importa qué vamos a ser, hoy quiero aniquilar mi presente sin pensar en mi futuro, y si mañana sale el sol que sea solo una cuestión de suerte, ya no tiene mucha vercadiad todo este rollo de poner una moneda en el bondi para llegar a algún lado expectantes al futuro, un nuevo día que sería igual al anterior y hasta incluso arriesgadamente peor. Vamos a desenfrenarnos ignorando toda la autoridad moral que se nos clava en nuestras neuronas, comernos loas adjetivos y escupirlos en la mesa de algún caro restaurante lleno de turistas y pensar como mariposas, pensar como escarabajos de muchos colores. Qué calculativos nos vuelve el tiempo y los siglos, ahora estamos programados para el nuevo shock social, qué se puede esperar de quién no padece lo que critica.
Ah! Señores intelecutales tomandose un café que les salió siete pesos y charlando sobre las relaciones entre Sócrates y Platon y más adelante y más atrás, todos dándose la mano con un maletín lleno de libros. Una mesa de algún bar subterraneo lleno de chicos snobs fumando marihuana y jugando a la misma idiotéz, engreídos, hablando de ciencias inalcanzables y alimentando sus egos tocando temas intranascendentales, vomitándose los verbos de la lógica y alienándose de los demás para sentirse más libres ¡JA! fingiendo que la realidad no trastoca sus conciencias, convencídismos de la independencia inalcanzable, ¿Quién puede hayarse libre ignorando que la libertad en algún punto siempre se nos anula? Palabras y palabras, libros y libros, teorías y teorías, y nadie habla de lo palpable, ya nadie habla de lo real, pudriéndonos en la vulgaridad mediática o asfixiándonos con la vervorragia académica, nada nos libra, nada nos queda, quizás una noche solo quiera sentarme en un puente a charlar con los que no ven la realidad porque no les es una pantalla, les es un escenario, y entonces, realmente, dudo que entienda yo algo. No sé ni qué soy, de qué me sirve ya saberlo si ningún saber jamás nos satisface, estamos siempre dando giros en un eterno letargo de irrealidades, creando muletas para tropezarnos menos y así estamos caminando más lento ¿Qué buscamos explicar con toda la basura de prosperidad y el progresro? Años y siglos llenos de pensadores encerrándose en su mierda burguesa para discutir entre ellos la solución de las vidas de gente con la que poco pueden compartir, analizando lo que ya está analizando, interpretando lo que ellos ya interpretaron.
Y me cansan los insertados que juegan a desinsertarse llenándose los labios de tinto con olor a mentiras teorizadas, toda esta epistemología del nacer que nadie sabe de qué habla, a quién le importa qué vamos a ser, hoy quiero aniquilar mi presente sin pensar en mi futuro, y si mañana sale el sol que sea solo una cuestión de suerte, ya no tiene mucha vercadiad todo este rollo de poner una moneda en el bondi para llegar a algún lado expectantes al futuro, un nuevo día que sería igual al anterior y hasta incluso arriesgadamente peor. Vamos a desenfrenarnos ignorando toda la autoridad moral que se nos clava en nuestras neuronas, comernos loas adjetivos y escupirlos en la mesa de algún caro restaurante lleno de turistas y pensar como mariposas, pensar como escarabajos de muchos colores. Qué calculativos nos vuelve el tiempo y los siglos, ahora estamos programados para el nuevo shock social, qué se puede esperar de quién no padece lo que critica.

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