En estados así uno escribe pum pum pum comiéndose las letras y los asentos y las palabras y me como la s no porque sea grasa si no porque no funciona el teclado. Grasa, ja! ironía léxica.
Te subiste en una bicicleta que podía volar, atravezar siete nubes, en un estacionamiento, el agua que se vuleve de colores y riéndose de la gente que jamás querremos ser. Puerta se abre, somos personajes en un libro pero sin libros y sin decorados poéticos, de nada sirve toda esa mierda superflua que nos vuelve a todos un poco más plásticos, cada vez, que por qué la gente te cuenta antes el color de pelo que la música que escucha, algo que nunca entenderé. Que por qué hay que decir ala ropa que alguien usaba para explicar su estilo, nunca lo voy a entender.
Son noches fuccias con luces de neon y tubos ultravioletas que se deforman sobre mi cabeza y se derrite y chorrean fluorescencia y brillo y más ALgo-Inocognosible.
Reírse del dolor, drink, fast, lo mejor de lo mejor entra por tus oídos, qué importa, toda esa gente con guita riéndose en las mesadas de algún bar cualquiera y nosotros, simplemente, riéndonos de la causalidad. Haciéndole el aguante a un perdido que no estaba tan perdido, esa puta negatividad que te hace vestir de vívora a cualquier gusano. Qué más da si a nadie le importa nada, revolcarse por ahí, busca algun antídoto en calles de piedras perdidas por cualquier cantero, y no está, y nos vamos, y llegás, y estaba y no estubo y estaría pero jamás está.
Con algo que se cura, y te licúa la entraña, pensando en los deberes cívicos y aquellas cosas que nos cargan ¿A quién verga se le ocurrió que se vota en domingo? Estos son trámites de Miércoles, definitivamente.
Encontrarse un perro punk perdido en una calle, eso es genial. Y te acompaña y te cuida y nadie sabe como te brinda seguridad, GUAU GUAU GUAU, fans de todo, fans de nada, anti-todo anti-nada antidoto. Como sueños anudándose, hablamos en distintos idiomas pero sabemos que es sobre lo mismo, nadie quiere ser un engranaje burocrático, nadie quiere vivir para fornicar libros, nadie quiere vivir pensando en el mañana-tengo-que, todos quieren ser piratas, navegar sin puerto fijo, hasta que se acabe el ron, y buscar más ron, y navegar más.
Algo tiene que golpearte la cabeza, de haber nacido en el lugar equivocado con la gente equivocada, hoy estaría victimizada bajo la peor de las nadas.
Invierno, frío, votar. Pff, cómo me gustaría ser un marciano. Y ensima tragarse todo ese alimento que quiero vomitar y escupir y vomitar y escupir.
Tengo los dedos helados y trato de no acordarme cuánto gasté en el supermercado. Hoy quiero estar nula.
Te subiste en una bicicleta que podía volar, atravezar siete nubes, en un estacionamiento, el agua que se vuleve de colores y riéndose de la gente que jamás querremos ser. Puerta se abre, somos personajes en un libro pero sin libros y sin decorados poéticos, de nada sirve toda esa mierda superflua que nos vuelve a todos un poco más plásticos, cada vez, que por qué la gente te cuenta antes el color de pelo que la música que escucha, algo que nunca entenderé. Que por qué hay que decir ala ropa que alguien usaba para explicar su estilo, nunca lo voy a entender.
Son noches fuccias con luces de neon y tubos ultravioletas que se deforman sobre mi cabeza y se derrite y chorrean fluorescencia y brillo y más ALgo-Inocognosible.
Reírse del dolor, drink, fast, lo mejor de lo mejor entra por tus oídos, qué importa, toda esa gente con guita riéndose en las mesadas de algún bar cualquiera y nosotros, simplemente, riéndonos de la causalidad. Haciéndole el aguante a un perdido que no estaba tan perdido, esa puta negatividad que te hace vestir de vívora a cualquier gusano. Qué más da si a nadie le importa nada, revolcarse por ahí, busca algun antídoto en calles de piedras perdidas por cualquier cantero, y no está, y nos vamos, y llegás, y estaba y no estubo y estaría pero jamás está.
Con algo que se cura, y te licúa la entraña, pensando en los deberes cívicos y aquellas cosas que nos cargan ¿A quién verga se le ocurrió que se vota en domingo? Estos son trámites de Miércoles, definitivamente.
Encontrarse un perro punk perdido en una calle, eso es genial. Y te acompaña y te cuida y nadie sabe como te brinda seguridad, GUAU GUAU GUAU, fans de todo, fans de nada, anti-todo anti-nada antidoto. Como sueños anudándose, hablamos en distintos idiomas pero sabemos que es sobre lo mismo, nadie quiere ser un engranaje burocrático, nadie quiere vivir para fornicar libros, nadie quiere vivir pensando en el mañana-tengo-que, todos quieren ser piratas, navegar sin puerto fijo, hasta que se acabe el ron, y buscar más ron, y navegar más.
Algo tiene que golpearte la cabeza, de haber nacido en el lugar equivocado con la gente equivocada, hoy estaría victimizada bajo la peor de las nadas.
Invierno, frío, votar. Pff, cómo me gustaría ser un marciano. Y ensima tragarse todo ese alimento que quiero vomitar y escupir y vomitar y escupir.
Tengo los dedos helados y trato de no acordarme cuánto gasté en el supermercado. Hoy quiero estar nula.

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